Le he quitado al mundo su Luz
y despojé a la humanidad de su Esperanza.
Matarte fue difícil.
¿A dónde irán sus almas?
¿En qué punto del cielo pondrán sus ojos?
¿Quién escuchará sus plegarias?
Para realizar mi tarea
tuve que matar a una parte de mí,
arrancarle grandes pedazos a mi ser.
Y esta tarde estoy sufriendo.
Soy culpable, lo sé;
el más culpable de todos los hombres.
¿Qué agua lavará mis manos?
¿Qué ritual me purificará?
¿Quién perdonará mi pecado?
Mis ojos lloran tu muerte
pero de mis manos se escurre tu sangre.
Ya no seré más un hombre.
¿Con qué agua? ¿Con qué ritual?
Si he matado yo
al más Santo de todos los Santos.
sábado, 5 de marzo de 2011
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